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Practiquemos el valor del servicio

Practiquemos el valor del servicio

Todo servicio prestado y por pequeño que sea, nos da la capacidad de ser más fuertes para vencer la pereza, dando a quienes nos rodean, un tiempo valioso para atender otros asuntos, o en su defecto, un momento para descansar de sus labores cotidianas.

Servir es ayudar a alguien de manera espontánea, como una actitud permanente de colaboración hacia los demás. Las personas serviciales viven continuamente atentas, observando y buscando el momento oportuno para ayudar a alguien La persona servicial lo es en su trabajo, con su familia, pero también en la calle ayudando a otras personas en cosas aparentemente insignificantes, pero que van haciendo la vida más ligera.

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Todo servicio prestado y por pequeño que sea, nos da la capacidad de ser más fuertes para vencer la pereza, dando a quienes nos rodean, un tiempo valioso para atender otros asuntos, o en su defecto, un momento para descansar de sus labores cotidianas.

 

 

 

 

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La rectitud de intención siempre será la base para vivir este valor, se nota cuando las personas actúan por interés o conveniencia, llegando al extremo de exagerar en atenciones y cuidados a determinadas personas por su posición social o profesional, convirtiéndose en una verdadera molestia. Esta actitud tan desagradable no recibe el nombre de servicio, sino de “servilismo”. Servir es interpretar las necesidades de los demás, especialmente de los que más sufren y luchar junto a ellos no solo por ayudarlos en un momento, sino por cambiar radicalmente la forma de vida que los mantiene en el sufrimiento, aunque haya que poner nuestras vidas en peligro. Servir no es un figureo para ganar aplausos, ni esperar el reconocimiento.

 

 

 

Practiquemos el valor del servicio04 (1)Ser serviciales es esforzarnos por descubrir pequeños detalles de servicio en lo cotidiano y lo común como lo es ayudar a recoger los platos después de la comida, mantener en orden los efectos personales (sea en casa o el trabajo), ceder el paso o el lugar a una persona, llevar documentos u objetos en vez de esperar que alguien venga por ellos… Existen múltiples oportunidades y el realizar cada una de ellas, nos capacita para ser mejores seres humanos.

– Observa cuantas cosas hacen los demás por tu persona y sin que lo pidas. Cada uno de ellos merece tu buen trato y consideración.

– Deja de pensar que “siempre me lo piden a mí” y procura servir con alegría. Observa cuantas veces te niegas a servir, seguramente muchas y frecuentemente. Existe un doble motivo para esta insistencia, primero  que nunca ayudas, y segundo: se espera un día poder contar contigo – Si algo se te pide no debes detenerte a considerar lo agradable o no de la tarea, si vas a ayudar, comienza inmediatamente sin considerarlo una carga.

Practiquemos el valor del servicio04 (2)Esperar a recibir atenciones tiene poco mérito y cualquiera lo hace, para servir eficazmente hace falta iniciativa, capacidad de observación, Generosidad y vivir la Solidaridad.

 

 

 

Escrito por Felicia De oleo.

Fuente: Norberto Baygorrdia

 

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